sábado, 13 de marzo de 2010

Pintores


Bram Van Velde


(Zoetewonde, 1895 - Grimaud, 1981) Pintor holandés. Se inició en el expresionismo alemán,

evolucinó en París hacia el fauvismo, y más tarde, por influencia del cubismo, realizó obras

progresivamente más abstractas con gran originalidad. Fue uno de los iniciadores del estilo

abstracto, y muy apreciado por el escritor irlandés Samuel Beckett.


Cuando vemos un cuadro, no solo apreciamos la obra en sí, sino que se nos ofrece de igual manera al

autor. La crítica siempre está presente, sobre todo en el arte abstracto, dando importancia a si se sabe

o no dibujar, pintar, si los niños son capeces de hacerlo o no,... que importa esto mientras lo que se

haga nos satisfaga.


Van Velde, designa la pintura como la oportunidad de la vida, razón por la que siempre va

concentrado en ella. La pintura es silencio, algo que se convierte en un combate que puede durar

semanas sin saber lo que pasará. Al pintar, uno se olvida de todo y luego es cuando se reencuentra.


Trabajamos y trabajamos en busca de algo, y cuando la cosa va más allá es cuando la tranquilidad

aparece.


Lo importante en la pintura no es lo capacitado que estamos para hacer algo, sino los resultaados

alcanzados propuestos anteriormente. Por esta razón, la pintura se convierte en algo fascinante, ya

que la aventura se encuentra desde la primera mancha hacia aquello que desconocemos. Es lo

desconocido lo que nos hace vivir.


No se empieza del vacío o silencio, sino de la necesidad, una de las razones por la que terminamos

adorando tanto este mundo.


Un cuadro, nunca es seguro, siempre plantea cuestiones y dudas, de manera que poco a poco se

muestra. Cuando esto cesa, se podría decir que todo pierde sentido y aparecen las lagunas, un estado

que finalmente son el impulso de una nueva etapa.


Personalmente, puede que su pintura no me parezca lo mejor que he visto en mi vida, pero con solo

saber como siente la pintura, todo cobra un valor realmente increíble: La pintura, lo es todo.



Markus Lüpertz


Todo tipo de información siempre es importante, datos que nos dan unos conocimientos realmente importantes

para saber el por qué de su obra. Pero hay cosas que se pueden llegar a apreciar con solo ver pintar a

este magnífico pintor. Este artista múltiple, pintor de gran productividad y fertilidad de ideas plásticas es capaz

de llevar numerosas obras a la vez. En sus grandes formatos, la fantasía ,de forma espontánea, se apodera de

sus telas en blanco ya que su temperamento no le permite verlas en tal estado. A esto se debe que realice obras

en poco tiempo, una personalidad de trabajo que se aprecia en todas sus obras, obras cargadas de originalidad

y expresividad además de una gran calidad técnica. El mismo Lüpertz afirma que la técnica es algo que se

aprende con el interés, y que cuando se “domina”, uno termina entregándose a ella, siendo el instinto el que

ahora ocupa su lugar. Por esta razón, según él, hay que inventar una técnica que vaya de acuerdo con nuestro

temperamento y con lo que queremos expresar.


Un cuadro previamente se puede visualizar, estudiar, imaginar,... pero cuando realmente comenzamos a verlo es

cuando comienza su ejecución. En este caso, su método es rápido y espontáneo, de forma que es una lucha

constante descubriendo así eso que buscamos, o simplemente lo que termina por funcionar.


Realmente sus cuadros representan eso, un constante esfuerzo por descubrir lo que quiere encontrar,

manifestándose mediante todo tipo de gestualidad. La técnica es algo que se aprende con interés cuando

se "dominan", entrgándonos por completo a ella. En este caso, el instinto ocupa su lugar, algo que de alguna

manera provoca algo realmente especial y personal. Lupertz apoyaba la idea de que hay que inventar una

técnica que vaya de acuerdo con nuestro temperamento y con lo que queremos expresar, siendo un magnífico

ejemplo de ello.


Nos cuesta mucho encontrar una manera de trabajar con la que nos encontremos a gusto, y de igual manera que

nos permita hacer las cosas que nos planteamos; pero, que es realmente lo que provoca la elección de una

temática. Perfectamente podría tratarse de inquietudes, curiosidades,... simple atracción... pero es la necesidad

la que finalmente nos lleva a realizar algo en concreto. Personalmente creo que la temática al fin y al cabo es una

excusa, algo que nos condiciona desde un primer momento y que puede llegar a estructurar demasiado la pintura

en sí. En el caso de Lupertz, la pintura es completamente libre, pura expresión de sensaciones que se alía a

formas creadas a partir de la evolución de una lata de fanta.


El papel del artista está determinado por lo que la sociedad espera de él. En los años 80, el presente es

momento de trabajo o preocupación, siendo finalmente la sociedad la que con el tiempo valora

nuestro trabajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario